Mi relación con el cine no es fácil. Es un continuo amor-odio. Amor porque no puedo dejar de ver películas, siempre que las obligaciones me lo permiten, y odio porque, o al menos eso dicen mis allegados, soy demasiado crítico, es decir, no me gustan muchas de las películas que veo. Sin embargo, el placer que supone ver una buena película siempre es superior al de ver 10 o 12 malas, asi que creo que se compensa.
Por ello, en vistas de la inminente gala de los Oscars que se acerca, y por dar riendo suelta a mi afición a escribir, he decidido lanzarme a editar este blog sobre cine, en el cual expondré mis opiniones y mis críticas de las películas que vaya viendo, haré comentarios sobre el cine en general, intentaré ir mostrando mis gustos, y demás cosas que se me vayan ocurriendo. He decidido coger mi fusil y disparar a todo aquello que se me mueva y se lo merezca. Seguro que no soy el más indicado para hacerlo, pues yo de cine en realidad no se mucho, ni siquiera he visto todo lo que debiera (la cantidad de películas que se encuentran en mi lista de pendientes de ver es interminable) para considerarme una persona con autoridad, pero como hoy en día parece que todo el mundo tiene derecho a hablar de lo que quiera, aunque no tenga ni pajolera idea de lo que esta diciendo, pues no voy a ser menos y me apunto a hablar de mi más absoluta pasión: el arte de contar historias a 24 fotogramas por segundo.
Espero que le interese a alguien, y si no, por lo menos espero que me sirva a mi mismo para algo.
Atentamente, Johnny.
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