De la primera que os quiero hablar es de El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher). Me defraudó. Pese a la indudable maestría técnica con que Fincher nos deleita a la hora de contarnos la historia de este peculiar personaje, es una película que desarrolla mal su historia, no profundiza en ella. Es una cinta demasiado lineal, y teniendo en cuenta el tema que trata (un bebé que nace viejo y que acaba siendo viejo en el cuerpo de un bebé, pues su genética le hace ir al revés de los demás) se echa en falta una reflexión sobre la vida y la muerte, o incluso el amor, cosas tan trascendentales como fugaces y transitorias, tan eternas como imperfectas. Sin embargo, el guión de Eric Roth se mueve por terrenos más convencionales, y al final todo acaba centrándose en una historia de amor que, pese a ser emotiva, no lanza a la película a las cotas que debiera, y la aleja de cualquier posibilidad de considerarla un clásico. Las dos líneas que representan los personajes de Cate Blanchett y Brad Pitt, yendo en direcciones opuestas pero que durante un tiempo se entrecruzan, no son retratadas ni con el dramatismo ni con la emotividad que necesitan, y es que estamos ante un relato de lo más trágico, tratado de la manera idónea sólo en el envoltorio. Parece como si al equipo de la película le hubiese preocupado tanto el cómo solucionar los problemas técnicos para hacer de Brad Pitt un anciano de seis años que se hubieran olvidado del trasfondo emocional de la historia. En definitiva, un film magistral en el plano visual, con una cuidada ambientación y una magnífica banda sonora, pero que se desinfla por ser plana y lineal a la hora del desarrollo de personajes y acontecimientos.
Hablemos ahora de Slumdog Millionaire (Danny Boyle). La gran triunfadora de los Globos de Oro, con 4 galardones, incluyendo mejor película y mejor director, a pesar de ser la gran favorita este año (y muy probablemente, al menos así lo veo yo, la que va a ganar) no es una película que merezca el premio a mejor film. Es una cinta desequilibrada, de estilo videoclipero excesivamente comercial, con una dirección que abusa de recursos como planos inclinados que en la mayoría de los casos no aportan nada y que, pese a que arranca bastante bien, acaba derivando en una vulgar historia de amor con happy end cuya repercusión se agota a los minutos de salir del cine. Pretende ser cine social, pero aquí la crítica social es la excusa para meternos con calzador la historia de superación de Jamal Malik, un joven que está a punto de ganar el ¿Quién quiere ser millonario? de la India sin tener estudios y viniendo de la calle, que a su vez es la excusa para la romanticona y facilona historia de amor que surge entre el protagonista y la chica de turno, sufridora también de los dramas de la pobreza. Pero Slumdog también tiene sus virtudes. Su montaje febril pero acertado nos lleva a través de flash backs por la vida de Jamal, y es en su potencia narrativa y su agil montaje, acompañado de una banda sonora realmente buena y acertada, donde reside su mayor virtud. Una lástima que en su pretenciosidad Danny Boyle no haya sabido medir bien el equilibrio entre comercialidad y calidad, y su intento de hacer crítica social se quede en un mero esbozo. Pese a ello, la película me gustó, cosa que no puedo decir de muchas de las que he visto ultimamente. Y es sin duda la menos académica de las nominadas cinco nominadas.
Os hablo ahora de la que menos me ha gustado de las cuatro que visto en esta categoría por el momento. Se trata de El desafío: Frost contra Nixon (Ron Howard). Podría haber sido una gran película, de hecho tenía todos los mimbres necesarios para ello. Pero la ineptitud de Howard, un director demasiado complaciente consigo mismo y que parece incapaz de dotar de profundidad a sus proyectos, hace que esta especie de falso documental basado en la obra teatral de Peter Morgan (quien fuera guionista de The Queen (Stephen Frears, 2006)), se convierta en un film vulgar, sin alma, que se ve tremendamente distante; y lo es por la opción que Howard elige a la hora de contarnos la historia. Mezclar ficción pura y dura con elementos propios del documental (los actores hablando a cámara en boca de los personajes que interpretan es un recurso que no me ha gustado) resta carga dramática al conjunto. Además, la película no tiene ni el nervio ni la fuerza visual necesaria para que podamos como espectador meternos de lleno en ella. El personaje de Nixon, al cual borda un genial Frank Langella (ojo no salte la sopresa) está bien retratado, pero hay una cierta ambigüedad en el tratamiento que se le hace que provoca al final un extraño desequilibrio. En resumen, una película vulgar, que no mala, que no merece estar ni siquiera nominada, y menos aún su director, el señor Ron Howard, que no entiendo como puede gozar de este trato de favor por parte de la academia.
Por último os voy a hablar de El lector (Stephen Daldry). Quizás, la que más me ha gustado de las cuatro. Es una película tremendamente tierna y conmovedora. Al igual que en sus anteriores trabajos, Daldry saber dotar de sentimiento y emoción sus imágenes. Sabe transmitir lo que sienten los personajes al espectador. Sin embargo, El lector es una película irregular. Alcanza momentos de gran belleza y fuerte carga emocional, con otros de una extraña y desagradable frialdad. Se siente distante en demasiados puntos de su recorrido, y eso acaba lastrando el resultado final. Esto ocurre en especial cuando es David Kross, el joven que encarna al personaje de Michael Berg en su pubertad, el que que tiene que coger las riendas de la cinta. Y es que la presencia de Kate Winslet es tan imponente, y su interpretación tan veraz y contudente, que cuando desaparece de pantalla parece que la película ha perdido a su ángel, a su motor, a su guía. Si no le dan el Oscar a la mejor actriz este año no se lo darán nunca, y me parecería una profunda injusticia (y que me perdona la Jolie). Lo merece, no ya por esta interpretación, sino por ser la mejor actriz de su generación y la eterna olvidada a un premio que merece hace tiempo. Volviendo a El lector, señalar que los mejores momentos se producen en el tramo final, cuando todas las incógnitas, emociones y sentimientos salen a la superficie, e inundan la pantalla con algunos instantes de sublime factura. Por eso me resulta aún más frustrante que en su primera mitad tenga tantos altibajos, y en el global se quede también a las puertas de ser una gran película. Pese a todo, si fuera académico mi voto iría para ella.
Total, que como pueden apreciar, bajo mi punto de vista el nivel de este año en los oscars, sin ser del todo malo, deja bastante que desear. Gane quien gane, no será una película extraordinaria, pero viendo el pobre nivel que ha dado el cine en 2008 si que podemos decir que estamos ante lo mejor, al menos en lo que a cine estadounidense se refiere. De todos modos, queda el consuelo de que la que es sin duda la mejor película del año se llevará con toda seguridad alguna estatuilla. Y es que la mejor de 2008 ha sido WALL·E (Andrew Stanton), obra maestra del cine de animación, y que si no tuviera su propia categoría aparte estoy seguro de que ganaría igualmente el oscar a mejor película.
Proximamente, más entregas sobre los Oscars. Que descansen.
Cojo el fusil y...
El curioso caso de Benjamin Button - 6 sobre 10
Slumdog Millionaire - 6 sobre 10
El desafío: Frost contra Nixon - 4 sobre 10
El lector (The reader) - 6 sobre 10
El curioso caso de Benjamin Button - 6 sobre 10
Slumdog Millionaire - 6 sobre 10
El desafío: Frost contra Nixon - 4 sobre 10
El lector (The reader) - 6 sobre 10
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